07 abril 2012

El lector de Bernhard Schlink.

Hoy, he querido hablar sobre esta novela que leí hace bastantes meses. Es una de mis novelas preferidas. Fue escrita por un alemán (por lo que la temática, en realidad, es algo rara siendo así, ya que, regularmente, los alemanes se niegan a hablar del tema, mucho menos se ponen a hacer novelas XD).
El lector. (Título original: Der Vorleser. El que lee en voz alta.)


Sinopsis:
Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens... El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro. Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de criminales de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó... Bernhard Schlink ha escrito una deslumbrante novela sobre el amor, el horror y la piedad; sobre las heridas abiertas de la historia; sobre una generación de alemanes perseguida por un pasado que no vivieron directamente, pero cuyas sombras se ciernen sobre ellos.

Sobre Bernhard Schlink:
Nacido en Alemania en 1944, el mismo año en que tuvo fin la segunda guerra mundial, Bernhard Schlink es parte de una generación cortada por la tijera de la culpa y la vergüenza de ser descendiente directo de tantos que, de una forma u otra, colaboraron con el genocidio. En "El lector" esto no es un detalle, sino el lugar desde donde se construyen los personajes.
En español, se conocen dos libros de Bernhard Schlink quien, además de “El lector”, es autor de “Amores en fuga” (2002), y dos novelas policiales, “Die gordische Schleife” y “Selbst Betrug”, aún no traducidas ni en España ni en América. Con “El lector”, editado por primera vez en 1995, obtuvo una fama considerable y se transformó en un superventas. Publicado en castellano dos años después de su aparición y ya reeditado cinco veces, ha generado varios debates acerca de la literatura alemana y del dilema que supone, una vez más, escribir sobre el Holocausto perteneciendo a una generación posterior.

Mi Opinión:
Al principio me pareció un tanto extraño que un chico de 15 tuviese una relación amorosa (más bien era sexual) con una mujer de 36 años.
Él describe a Hanna a todo momento como una mujer que no se cuida en el aspecto estético, sólo es, y esto a él le vuelve loco. Duran sólo un verano juntos, pero él se enamora completamente. Luego, cuando ella lo abandona, pasa del amor a un extraño tipo de obsesión… simplemente lo marca. Toda su vida girará en torno a ella (directa o indirectamente) a partir de ella.
Hanna no lo deja sin razón alguna: Hanna es analfabeta e intenta ocultarlo. Cuando en su trabajo (en el tren) le dan un ascenso en el cual tendrá que hacer uso de la lectura y escritura, ella simplemente desaparece. Ha hecho esto ya anteriormente; según nos cuenta Bernhard Schlink en la voz de Michael Berg (El protagonista de la novela), a las personas que sufren esta situación los llena de una aterradora vergüenza.
Michael intenta encontrarla, pero no puede. Luego de esto, cambia. Se hace más duro, más frío.
Años más, ya estudiando él derecho, vuelve a encontrarse con Hanna: ella está en un tribunal siendo juzgada por haber sido una cuidadora de campos de concentración nazi.
La impresión es más de lo que Michael puede soportar… se siente culpable por haber amado a una nazi… y sobre todo, se siente aún más mal por no poder juzgarla. Está convencido de que Hanna no es de lo que se le acusa en el tribunal.
Una madre y su hija, sobrevivientes, acusan a Hanna y a otras mujeres de haber sido sus celadoras. Las otras mujeres niegan cargos y algunas dicen que sólo eran órdenes; Hanna, por el contrario, los acepta, y sus ex compañeras acuerdan decir que fue ella la dirigente, para que sólo la encarcelen a ella.
Bueno, aquí nos damos cuenta de que Hanna, pese a haber sido nazi, poseía aún cierta… moralidad.
Bueno, Michel asiste a cada una de las cesiones con Hanna, dándose cuenta, entonces, de que ella no podía ser la dirigente porque Hanna es analfabeta.
Lo descubre porque una de las testigos dice que Hanna elegía a una chiquilla de entre las judías, la más enferma, la que ella creía que no podría soportar las terribles condiciones de vida en los campos y la llevaba a su recámara. Siempre les pedía que no dijesen nada de lo que sucedía ahí, y las otras creían que se trataba de una mujer homosexual… En una ocasión, una chica habló: dijo que ella sólo le pedía que le leyese, la alimentaba y luego la dejaba dormir. Desde luego, más tarde era enviada a los hornos, como toda prisionera… pero Hanna hacía de sus últimos días mejores.
Michael comprende esto y grita en su interior una y otra vez “Diles, Hanna, diles que tú no eras la dirigente. Díselos.”
Él quiere intervenir y contarle al juez, pero a la vez siente que no debe inmiscuirse. Pide consejo a su padre, quien ha escrito sobre filósofos y podría orientarlo… él le dice que posiblemente lo más razonable era respetar los deseos de Hanna.
Finalmente, ante un escrito, le piden que firme para saber si ha sido ella quien autorizó tantas muertes, Hanna se niega a hacerlo y dice que sí ha sido ella. Es condenada a prisión. Una larguísima condena.
Mientras tanto Michael sigue con su vida. Se casa, puesto que una compañera se queda embarazada de él, pero al poco tiempo se divorcian, pues la chica dice que él no parece estar con ella: su cuerpo está ahí, pero su mente en otra parte. Michael, tiempo luego, acepta que jamás quiso a su esposa… porque no se parecía lo suficiente a Hanna. No se parecía a ella, no hablaba como ella, no olía como ella.
Por el lado profesional, Michael se vuelve historiador. Cuando estudiante, quería ser juez, luego se pregunta quién es él para juzgar a otras personas, si fue incapaz de juzgar a Hanna. Tampoco puede se defensor, porque a Hanna no la defendieron como era adecuado.
Luego de su divorcio comienza a salir con otras mujeres, y se dedicaba a hablar de Hanna con ellas. Dice que jamás contó a nadie sobre ella, hasta que se divorció; creía que era la forma de sacarse eso. No resultó.
Finalmente encuentra la forma de estar cerca de Hanna.
Comienza a gravar audiolibros: él lee y los grava en un cassete, luego se los envía.
Dice que una tarde se llena de júbilo cuando ella le manda una carta. Él la describe como letras de preescolar: presionó demasiado el lápiz, la letra está forzada y la mano le temblaba, pero él experimentó un gran regocijo al saber que Hanna estaba aprendiendo a escribir. Lo hizo gracias a él: con sus audiolibros, ella los corría una y otra vez mientras repasa las líneas con sus ojos. Finalmente, encontró la relación entre los sonidos y el alfabeto.
Cuando Hanna está por cumplir con su condena, la directora de la prisión lo llama (a Michael), le dice que es él la única persona que se comunica con ella, y le dice que Hanna necesitará un lugar dónde quedarse.
Michael, lo primero que hace al salir, es buscar un departamento apropiado para ella. Uno con balcón, para que pueda ver al exterior todo el tiempo. Le adorna con cuadros para que ella vea cosas lindas en los muros, luego de estar tanto tiempo ahí, encerrada. Le llena de libros, le consigue un empleo adecuado para su edad… e incluso le planta flores en el balcón.
Entonces, por primera vez, la visita… se encuentra con una anciana. Ella continúa llamándole “chiquillo”, como hacía antaño. Él dice que ella ya no huele como hacía antes: ahora huele a anciana… pero seguía siendo Hanna.
Detrás de toda esa edad, seguía siendo ella. Hay una parte tan hermosa, él dice que así debía ver un anciano a su mujer, igualmente anciana: bajo todas las arrugas y la piel flácida, está la mujer joven, fuerte, hermosa… bajo todo eso, está su Hanna.
El final es profundamente dramático. Aunque, desde luego, no habría podido terminar de otra manera… hubiese sido fantasioso si no.
Cuando él va en un tren hacia un destino en particular, tiene un sueño: él y Hanna. Vivían juntos en algo parecido a un campo. Algo idílico.
Es una novela cortísima, que a mí me maravilló, ciertamente. Está entre mis favoritas. Es de esos libros que no puedes decir “no le faltó, no le sobró.”
Cuando tengan oportunidad, deberían leerla. Es hermosa.

¡Le doy 10desde luego!

Sobre La Película:
Uy… la película jojojojo
A Michael Berg le da vida el guapísimo David Kross () , un precioso actor alemán ¿cómo no? XD Él, por entonces tenía 18 años ;) los desnudos en la película estaban un tanto… bueno, había demasiados desnudos haha Creo que querían acentuar que lo suyo era una relación erótica, puramente.
Kate Winslet es Hanna Schmitz. Creo que fue estupendo que la eligiesen a ella. No luce espectacularmente hermosa… sólo como la Hanna que yo tenía en la cabeza al leer y, el mismo autor ha dicho que ella es Hanna XD podemos ver una cosa muuy curiosa… su cuerpo. Me parece que es de esas actrices que no le han hecho demasiadas cirugías a su cuerpo, por lo que, ese cuerpo taaan tratado “por la edad” nos da un toque de realismo en la historia.
Una de las escenas eliminadas de
la película. Michael y Hanna en casa
de los padres del chico.
En la tercer parte de la película, Michael es Ralph Fiennes... ¿quién diría que Lord Voldemort haría de hombre enamorado? XD
En la película eliminaron algunas escenas que en el libro aparecen como… tiernas, aunque no importantes, aunque puedes verlas por YouTube. La una, es cuando Michael cocina para ella; la otra, cuando se roba una bata de seda… para ella; la última, y más importante, es cuando entra a la celda que ocupaba Hanna, y mira un recorte de periódico donde aparecía él siendo un adolescente: le entregaban un premio. Él se pregunta qué trabajo debió costarle a Hanna encontrar una cosa como esa (porque, como ya dije: Hanna no sabía leer, ¿para qué querría periódicos?) y atesorarla todo ese tiempo. Él comprende que también ella estaba enamorada de él.
La película es muy buena, definitivamente.
Al igual que siempre… me quedo con el libro, indiscutiblemente ;) Pero la película es una gran opción para una tarde que tengáis ganas de llorar XD

Trailer:


6 comentarios:

  1. Cuando empecé a leer la reseña, dije esto ya lo he visto, y sí después habla de la película. Muy buena descripción e información, al parecer los alemanes escriben cosas fuera de lo común, otro autor alemán es Herman Hesse con Demian, una novela relativamente corta pero algo extraña

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  2. Yo vi esta película por pura casualidad una madrugada que no podía dormir y me arrugó el corazón por completo. D: No he visto el libro por ahí, pero de todos modos si mi madre me viese con él (ella ya había visto la película) le da un "patatús". >_<

    ¿EL libro termina igual que la película? De todos modos cuando pueda lo buscaré, a ver si tengo suerte.

    La historia no pudo quedar mejor explicada; gracias por la reseña. (;

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  3. Vi primero la pelicula y luego me leí el libro. Yo tambien me quedo con el libro!:)

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  4. no he visto ni la peli y tampoco he leído el libro, porque la temática no me acaba de llamar pero con tu enfoque le tengo más curiosidad^^

    Besazos!!!

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  5. He visto la película y no fue nada del otro mundo, así que no me interesa mucho el libro...
    Saludos ;)

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